26-Sep-2017

26-Sep-2017

26-Sep-2017

25-Sep-2017

Please reload

Entradas recientes

Personales...

25-Sep-2017

1/1
Please reload

Entradas destacadas

"Psico-aclaraciones"

 

Cuando alguien llega a mi consultorio y dice, “Dr., vengo porque, ando mal de aquí” y con ese gesto que todos conocemos, se señala la sien con su dedo índice, yo digo que señala mal. Que “si andas mal de la cabeza (o del cerebro)” la consulta debería ser con un neurólogo y no con un psiquiatra.

 

Pero, entonces, de qué tipo de problema nos ocupamos los psiquiatras y, debemos agregar, los psicólogos? De los problemas de la mente. ¿Y qué es la mente? ¿No es acaso mente, sinónimo de cerebro?

 

De ningún modo. Lo mental, lo psíquico, alude al mundo de relaciones que las personas establecemos con nosotros mismos y con otras personas, particularmente con las más cercanas.

 

Nuestra pareja, nuestros padres, nuestros hijos, nuestros amigos, los vínculos en el mundo del trabajo.

 

Sigmund Freud, nada menos, definía la salud mental como “la capacidad de amar y trabajar”. Y uno podría decir que la enfermedad mental es la ausencia o la dificultad referida a esa capacidad. Y esto se expresa en síntomas que hacen a lo que sentimos, nuestras emociones, a nuestros razonamientos o sea, lo que pensamos de lo que nos ocurre, a nuestras conductas, es decir, aquello que hacemos para resolver o no, lo que nos preocupa.

 

De todo esto se conversa en el consultorio de un profesional de las psicociencias, porque la intervención central se da en el diálogo terapéutico, es decir, la psicoterapia.

 

¿Y los psicofármacos? Bueno, los psiquiatras como médicos que somos podemos indicarlos. También los indican médicos de otras especialidades. Pueden ser de ayuda cuando los síntomas que presenta el paciente son muy intensos. O no duerme nada bien, o está demasiado triste, o tiene ideas muy perturbantes. Pero siempre en dosis justas, nunca de por vida, es decir, siempre en períodos de tiempo limitado. Y no reemplazan a la psicoterapia que es la clave de la terapéutica en salud mental. Digámoslo claro: psicofármacos solos, no son buen tratamiento.

 

Habrá escuchado el lector la explicación muy en boga, que los problemas psíquicos surgen porque a la persona que los padece “le faltan unas sustancias en el cerebro”, los llamados mediadores neuroquímicos, en especial la conocida serotonina, y que el psicofármaco, antidepresivo en este caso, la repondría. Esta es una explicación simplista y confusa que no se sostiene con la seriedad científica necesaria. Y obliga a pensar que el psicofármaco es la única y verdadera solución.

 

Explicación que, por otra parte, ha generado una indicación excesiva e injustificada en muchísimos casos, de psicofármacos, con los costes inútiles y los problemas innecesarios que crean (no son pocos los efectos colaterales indeseables de estos medicamentos).

 

Ni que decir de la medicación administrada a los niños, a veces ante simples problemas conductuales que se modifican positivamente con una buena orientación profesional a padres y/o maestros.

 

En síntesis: la psicoterapia individual, o de pareja, o de familia, la orientación a padres, son los tratamientos claves para los problemas psíquicos. Realizados, por supuesto, por profesionales psiquiatras o psicólogos adecuadamente capacitados en las diversas escuelas científicas que han demostrado holgadamente la eficacia de sus resultados. También las socioterapias, (hospital de día, grupos terapéuticos) y, de ser necesario, la hospitalización en situaciones graves, son de ayuda en problemas específicos como la rehabilitación en el consumo de sustancias, por ejemplo.

 

Los psicofármacos, si, en algunos casos, y con una cuidadosa administración de los mismos.

No cualquier cosa vale.

 

“Cuentas claras” decía mi abuela. De eso se trata.

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Please reload

Archivo